El diseño de piscinas ha evolucionado hacia la integración con el entorno. Ya no buscamos simplemente «una piscina azul», sino una experiencia visual que transforme el jardín en un espacio de lujo. La elección de la textura y el tono es clave para definir el carácter del agua.
- Tonos Arena y Piedra: Son la tendencia absoluta para este año. Logran que el agua tenga un color turquesa cristalino, emulando las playas del Caribe o las piscinas naturales de roca mediterránea.
- Gris Volcánico y Carbono: Aportan un aire de sofisticación arquitectónica. Estos tonos oscuros crean un efecto espejo impresionante y, por su color, ayudan a captar la temperatura solar, manteniendo el agua más cálida.
- Mosaicos Técnicos: Para quienes prefieren lo clásico, el gresite 3D ofrece la textura visual tradicional con la seguridad técnica de la lámina armada de última generación.

